LAS OBRAS DE CRISTO

”¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”

Va para adelante el tiempo de adviento y el Señor está cada vez más cerca. Y viene con una buena noticia: el amor de Dios al pecador, al pobre, al que no puede con su alma. Algo que el mundo hoy no vive. ¿Qué hace el mundo con el pecador? Sencillamente lo descarta, lo aparta, lo quita de en medio. Y eso es lo que hacemos también nosotros. Al que no nos gusta lo quitamos. Al que nos molesta, al que nos rechaza, lo quitamos de en medio. Pero Dios no hace eso con nosotros.

Cristo viene “amigo de publicanos y pecadores”, come con ellos, les ama profundamente. Porque su obra da testimonio de Él. Y ¿cuál es su obra? Su misericordia. El amor inmenso con el que Dios te ama.

No hay mucha diferencia entre nosotros y los que vivieron en tiempos de Cristo. Sufrimos por lo mismo, exactamente igual. Alguna vez he presumido de haber recorrido medio mundo. Pues en todos los sitios he visto lo mismo. La gente sufre en todas partes y sufre por lo mismo. Las mismas preocupaciones, el mismo amor al dinero, el mismo amor al poder, la misma idolatría de vivir para uno mismo amarrado al sofá sin que nadie te moleste, sin que nadie se meta contigo. Y Dios, que te ha visto así y te quiere, viene a salvarte.

¡Cuántas cosas buenas te ha dado el Señor en tu vida! Y ¡cuántas correcciones también te ha hecho! Para encontrarse contigo y para ayudarte. Y tú y yo seguimos como siempre en las mismas, sin movernos un ápice de nuestra posición. Pues mira tú cuánto te quiere el Señor que viene de nuevo a buscarte donde tú estás, en medio de tus debilidades y pecados.

Viene en esta eucaristía, en cada eucaristía, para que su cuerpo entre en ti y no se quede en tu estómago sino que transforme con su poder tantas realidades de muerte que habitan en ti. Para cambiarte el corazón, para salvarte. Él puede hacerlo.

Porque todos necesitamos que el Señor cure nuestra ceguera y nuestra lepra. Necesitamos todos que nos levante de la muerte, de no poder amar. Viene a curar la avaricia, la lujuria y la ira; a poner en comunión los matrimonios; a borrar de nuestro diccionario la palabra "enemigo"; a llenar de esperanza los jóvenes; a restaurar a las personas rotas; a hacer posible el perdón de los pecados. Y Él lo va a hacer porque viene a salvarte.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola