RIZANDO EL RIZO
”Pero yo os digo...”
El miércoles de esta semana comenzará ya el tiempo de cuaresma y dejaremos de escuchar los domingos esta maravilla del sermón de la montaña donde el amor de Dios a nuestra vida queda patente en cada versículo y en cada palabra. Y nos lleva al descanso de quien sabe que es Dios el que va a llevar adelante en nosotros esta obra, que no se trata de un esfuerzo enorme a realizar, de una tarea imposible, sino de la obra de Dios. Como si el Señor hoy te dijera: tranquilo, no te asustes si hoy te ves lejos de un amor así que es capaz de perdonarlo todo, yo estoy contigo; esto no lo vas a hacer tú solo, yo te voy a ayudar porque te quiero.
Y entonces esto que hoy hemos escuchado deja de ser una ley y una carga para convertirse en el regalo que Dios te quiere hacer: un corazón igual que el suyo para que puedas hacerlo todo por amor a Dios y por amor al prójimo.
Hay algunos que piensan que Cristo ha venido a complicar las cosas. Que si la ley que Dios había dado a Moisés, los diez mandamientos, ya era difícil de cumplir, el Señor como que riza el rizo y lo pone todavía un poco más difícil: “Habéis oído que se dijo...pues yo os digo…” A mí me gusta pensar que el Señor lo único que hace es explicar el fundamento de la ley, porque para “no matar al otro”, para “no aprovecharte del otro”, lo tienes que amar bien, lo tienes que amar hasta el extremo.
Por eso no se trata únicamente de hacer lo justo. ¿Te imaginas un hombre que amase a una mujer haciendo únicamente lo justo, no creo que esa mujer se divirtiese mucho. Tendrá que ir un poco más allá, no solo respetar las reglas sino también mostrar sorpresa, acogida, ternura, misericordia, alegría, creatividad,…
No es un tema de justicia nueva o antigua este evangelio. Es un tema de tener vida o de no tenerla. Porque o recibimos la vida nueva en Cristo o todo lo que escuchamos en el evangelio serán únicamente filosofías, moralismos y normas.
Ánimo. Son muchos los cristianos que han vivido a lo largo de los siglos la vida de Cristo. Y lo han hecho no porque son mejores que nosotros, más valientes o más esforzados, sino porque se han dejado pasar de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad, de las tinieblas a la luz. Porque han descubierto que Cristo vino para hacer pascua con nosotros.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola