SER CRISTIANO

”...todo será destruido.”

Antes de nada disculparme por mi ausencia la semana pasada. Mi padre ya descansa con mi madre, que estoy convencido le habrá renegado porque ha llegado doblado y le habrá puesto a dieta. Es duro ver morir a un padre, muchos lo habéis vivido, pero me queda la satisfacción de la misión cumplida. He hecho todo lo que tenía que hacer. Dios me los guarda ahora.

Este domingo la liturgia nos prepara ya para el final del año litúrgico. Siempre se vuelve dramática y aparece en las lecturas el final de los tiempos. Destrucción y persecución. ¡Vaya plan!

Es bueno esto. Porque si alguno pensaba que ser cristiano era no sufrir, que seguir a Cristo te iba a hacer rico, bello, hermoso, exitoso, con salud y que nunca te iba a pasar nada... estaba tremendamente equivocado. Mira la cruz, mira el éxito de Cristo. Mira su belleza, que decía el profeta Isaías que desfigurado no parecía hombre, no lo querían ni ver. Apártalo de aquí, crucifícalo, salva a Barrabás, quita a ése de en medio. Buscabas ser aplaudido...crucifícalo, gritaban todos.

Cómo necesitamos en la Iglesia ser evangelizados todos, empezando por los curas. Cómo necesitamos cambiar esta mentalidad de no querer sufrir, de no aceptar la persecución, que la tendremos hasta en la propia casa pensando que nos están haciendo un bien enorme, creyendo que hasta están dando culto a Dios.

Ser cristiano es algo maravilloso. No es que estás aquí defendiendo no sé qué ideas, no sé qué historias y mira tú qué pobrecillo que no te entienden, que no te acogen, que te persiguen. ¿Eso es lo que te ha tocado? No. En absoluto. Ser cristiano es ser feliz. Y ser feliz incluso en la persecución. Es llevar dentro el cielo, vivir allí ya. Porque mientras el mundo se muere, el cristiano está resucitado. Porque tiene dentro la vida eterna, porque lleva consigo a Cristo.

Sí. Cristo no se ha quedado en la fealdad de la cruz, en el fracaso de la muerte. Ha resucitado. Por eso el que pierda su vida la encontrará. Y por eso el Señor te dará hoy la oportunidad de perder un poquito tu vida. Amar al que tienes cerca, eso es perder la vida. Y vas a ser muy feliz, porque tienes el cielo contigo.

Que el Señor nos ayude a todos. Algún día puede que nos persigan, o incluso que nos maten, pero no podrán robarnos el cielo que llevamos dentro.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola