¿TE PASA COMO A MÍ?
”...hemos hecho lo que teníamos que hacer.”
No puedo negar que estoy contento. Cada vez que aparece este evangelio en la liturgia a mí se me ensancha el alma. ¿Sabes por qué? Porque me recuerda quien soy: Soy un inútil. Y no lo digo con falsa humildad, sé que es así. Sé que hoy estás leyendo las palabras de un inútil; sé que hoy escucharás a un inútil si vienes a alguna Misa que celebre yo. No pienses que me preocupa en absoluto. No. Porque la fe viene por la estulticia de la predicación. Por la necedad, por la tontería de la predicación. Eso sí que me importa, que la fe llegue a ti aunque sea por las tonterías que digo y que escribo.
Sé lo que soy y sé también lo que me gustaría ser: siervo, servidor de todos. Pero aún me falta mucho. No sé si a ti te falta todavía algo. ¿Has hecho todo lo que tenías que hacer?
Porque el Señor nos ha encargado una tarea, solo una. “Una cosa os mando: que os améis los unos a los otros como yo os he amado”.
Por eso cuando creas que tienes fe haz lo que decía san Ignacio, ponte delante de la cruz y mira a Cristo. Y mirándole pregúntate que ha hecho Cristo por ti, qué has hecho tú por Cristo y qué vas a hacer por Cristo. A lo mejor entonces descubres que no tienes tanta fe como creías. A lo mejor entonces, si eres sincero, te das cuenta de que no has hecho lo que tenías que hacer. A lo mejor entonces descubres que guardas rencor, que tienes odio, que no puedes perdonarlo todo ni amar a todos. A lo mejor entonces me entiendes y te pasa como a mí, que te ves inútil, sí, pero que todavía no eres siervo.
A lo mejor entonces, como yo, también tú necesitas venir a la eucaristía, necesitas encontrarte con Cristo que no vino a ser servido sino a servir. Y se ha puesto a lavarte los pies, se ha abajado, se ha hecho nada para poder servirte.
Él es el siervo inútil que ha hecho todo lo que tenía que hacer. Te ha amado hasta el extremo, ha entregado su vida por ti derramando hasta la última gota de su sangre en esta eucaristía por amor a ti y por amor a mí, que no lo merecemos. Y lo hace porque Él es ese siervo inútil que quiere darte vida y vida eterna.
Hoy puede que te veas inútil como yo. Un día si te dejas, el Señor te hará siervo. Ánimo pues hermano que Dios te quiere.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola