MIRAR A CRISTO
”¿...no se sienta primero a calcular los gastos?”
Ya ha llegado septiembre y hay que volver a escribir. De hecho hay que volver a hacer muchas cosas: abrir la inscripción a la catequesis sacramental, echar a andar con todos los grupos de la parroquia, continuar con lo que funcionó y empezar nuevas aventuras. Todo con un fin. Que tú y yo nos podamos encontrar con Jesucristo. No hay más pretensiones ni es menor nuestro objetivo. Pero hemos de ir poco a poco, paso a paso. Porque nadie construye a lo loco ni se hace ninguna guerra sin estrategia.
Todos somos pecadores, como los discípulos, pobres hombres esclavos de los afectos,... del dinero,... del miedo. Por eso si pretendes cumplir el evangelio a rajatabla es fácil que te lleve al desencanto y a tirar la toalla a la primera de cambio. ¿Quién hoy de los que leéis esto es capaz de odiar a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, y hasta su propia vida dice el Señor, por seguir a Cristo? Porque si te tomas en serio la fe, “tus enemigos serán los de tu propia casa”.
Pero esto guarda un secreto: No eres tú quien tienes que hacerlo. El Señor lo va a hacer por ti si tú te dejas, claro. A ti solo se te pide una cosa. Por dos veces te lo ha dicho el Señor en el evangelio: tú siéntate porque será Él quien lo haga por ti. Ser cristiano, no tengas miedo, es entrar en el descanso.
Siéntate y mira a Jesucristo. Mírale porque Él te está mirando, te ama. Él va a hacer que tú tengas a Dios de primero, de único. Él va a hacer que tú cargues con tu cruz. Él lo va a hacer. Siéntate y descansa. Él va a arreglar tu matrimonio, porque tú no puedes sino empeorarlo todo muchas veces. Él va a sanar la relación con tus hijos, que hoy te llevan por la calle de la amargura. Él va a arreglar ese desastre que tienes en el trabajo. Él lo va a hacer, basta que tú te sientes a calcular los gastos. Que te sientes a mirar al que verdaderamente paga por ti absolutamente todo. Y lo que gastes de más también Él lo pagará a la vuelta, como el buen samaritano de la parábola.
Cristo hoy se ha detenido a decirte esto: siéntate y descansa, calcula los gastos, mírame a mí. ¿Te sabes pobre, esclavo y desvalido? Mírame a mí, siéntate y descansa.
Si hoy miras a Cristo, si lo miras con fe, te saltarán las lágrimas. Te darás cuenta de tus pecados y del amor tan grande que Él te tiene. Un amor que camina hacia la cruz.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola