DIOS ES FIEL

”No podéis servir a Dios y al dinero.”

A medida que voy adentrándome en el Evangelio y en la oración, me voy sorprendiendo cada vez más de Dios. ¡Cómo conoce el corazón del hombre! ¡Cómo nos conoce! Y sin embargo, nos quiere.

Porque hay un combate que tendremos que librar toda nuestra vida. Hay un amor que nos va a rondar siempre, que nos va a acompañar hasta que nos muramos: el amor al dinero.

Si yo pudiera hoy convencerte de que si sirves a Dios no te va a faltar nada… Si yo consiguiera hoy convencerte de que Dios es generoso hasta el infinito… Si yo pudiese hoy convencerte de que si renuncias a todo, Dios te va a dar muchísimo más, hasta el punto de no saber qué hacer con todo lo que te va a dar Dios… pero es que me atrevo a firmártelo ante notario, porque soy testigo de la providencia de Dios.

Estoy convencido que esta Palabra te pone nervioso y hace que tu corazón murmure porque hemos sido educados para lo contrario: toda nuestra vida en función de hacer bienes,... de acumular riquezas,... de ahorrar por si acaso,… y un mejor trabajo, y un mejor coche, y un mejor móvil,... y así toda nuestra vida.

Todos tenemos este combate que lo vamos a tener hasta la muerte: o servir a Dios o servir al dinero. Y cuando te das cuenta de que estás sirviendo al dinero descubrirás que Dios no es muy importante en tu vida, como me pasó a mí siendo seminarista todavía. Mucho estar en la Iglesia, mucho entregar mi vida a Dios, mucho querer seguir a Cristo, mucho rezar, mucho cumplir,... pero amando y sirviendo al dinero, no a Dios.

No viene este evangelio hoy a denunciarte nada. Denunciar, denuncian las personas. Viene hoy esta eucaristía a iluminar nuestras sombras, nuestras idolatrías, para que no nos olvidemos como el hijo pródigo que tenemos un padre que nos quiere y nos espera, aunque nos hayamos ido por caminos extraviados, aun cuando nuestro corazón no esté en Él.

Viene esta eucaristía a recordarnos que Dios es fiel, que no nos abandona aunque nosotros hayamos sido infieles. Él nos ama. Ha hecho alianza con nosotros. Y Él es fiel aunque hoy estés sirviendo al dinero, aunque vengas a Misa a pedirle que todo te vaya bien. Aunque no estés dispuesto a servir a Dios y solo quieras que Él se ponga a tu servicio. Él te ama.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola