LA CRUZ Y VALVANERA
”No les queda vino.”
La fiesta de la Cruz de septiembre este año queda absorbida por la solemnidad de la patrona canónica de la Diócesis, nuestra Señora de Valvanera, como decreta el obispo diocesano cada año, “el primer domingo después del 8 de septiembre”.
Y siempre este domingo la misma historia: una pobre pareja de novios celebra su boda; Jesús, su Madre y sus discípulos están también invitados a la boda; pero en medio del banquete los novios se quedan sin vino. ¿Una historieta? No, absolutamente no. Es tu vida la que proclama hoy la liturgia.
Mira que has empezado proyectos ilusionado. Mira que te has casado, has tenido hijos, te has hecho cura, lo que sea. Y cuántas veces parece que todo está yendo al traste, que todo termina, que nada parece tener sentido, que las piezas no encajan, que no eres feliz. Falta el vino. Falta la fiesta. Es tu vida y es la mía. Hay momentos de crisis porque el demonio no acepta que tú y yo nos subamos a la cruz. Quiere destruir siempre la misión que tenemos: levantar la cruz de Cristo en medio de este mundo para que todos miren al que atravesaron.
Pero no estás solo. Hay alguien que permanece a los pies de la Cruz. Hay alguien que hoy intercede por ti, que ve lo que te falta, que está atenta. María, la madre de Jesús. ¡Qué grande es esto! La Virgen convertida ya en la imagen de la Iglesia que ora e intercede por ti.
Le basta a María con saber que su Hijo lleva dentro, interiormente, un misterioso poder. Le basta a la Iglesia con saber que Cristo es el Señor. Él no puede resistirse ante María, en quien se encarnó, ni puede resistirse ante la Iglesia que brotó de su costado.
Y no dice el evangelio si Jesús fue ovacionado, si le aplaudieron o le jalearon. Dice sencillamente que creció la fe de sus discípulos en él. Éste fue el triunfo entonces. Hoy también triunfará si crece tu fe en Él.
Muchos habéis venido a hablar conmigo en estos días después de la ausencia larga del verano. Muchos sin vino o con el vino aguado. No tengáis miedo. La Virgen ya os ha visto y ha salido al encuentro de su hijo. La Iglesia entera, sí, la Iglesia entera, ya está también rezando por vosotros. Tomad la cruz, que el vino nuevo aguarda. Cristo no tarda.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola