A.M.D.G.
”Manifestó su gloria.”
Cuando hayas tocado fondo en tu vida… cuando tus tinajas estén hasta arriba… cuando todo parezca un fracaso… cuando parezca que en tu vida ya no hay salida… cuando estés a punto de tirar la toalla o ya lo hayas hecho… cuando creas que nada puede cambiar… cuando te veas a lo mejor despreciable y creas que ni Dios puede amarte… cuando pienses que no tienes remedio… acuérdate de este evangelio de las bodas de Caná para que te des cuenta que Dios es capaz de transformar en ese mismo instante el agua de tu vida en vino nuevo y bueno, en vino generoso. El mejor vino.
Es apasionante este evangelio, porque es una declaración de amor de Dios para ti y para mí. Sí. Para ti que no eres santo. Para ti que estás lleno de dudas, que parece que muchas veces no tienes fe. Para ti que amas a tus amigos, a los que te aman, pero sin hacer absolutamente nada de extraordinario porque no puedes amar a tus enemigos, a los que te persiguen y te odian.
Cristo hoy hace un milagro extraordinario: convierte el agua en vino. Y esto no es magia potagia. Es el poder de Dios que de un pecador como tú puede hacer un santo. Tiene poder para hacerlo y lo hace. De un hombre que no puede amar hace un hombre que es capaz de dar su vida por amor. De un hombre infiel hace un hombre fiel. Convierte el agua en vino. De un hombre con una sexualidad desordenada hace un hombre casto. De un egoísta hace un hombre generoso. De un borracho un sobrio. Es el poder de Dios. Esta es su obra. Esto es lo que hace contigo y conmigo. Y esto es este evangelio.
Por eso las bodas de Caná me llenan de alegría. Me insuflan esperanza. Porque Cristo tiene el poder de hacerlo en un instante. Y lo quiere hacer. Es la hora de Cristo.
Y es que cuando la vida parece haberse roto, cuando todo parece ya gastado, de poco sirve que te den un consejo o una amonestación. De poco sirve que te pidan ser bueno, que te digan inténtalo de nuevo, que ya te lo advertí, se veía venir… porque de nada sirve meter el vino nuevo en odres viejos.
Hoy Cristo, el Hijo de Dios vivo, puede cambiar tu corazón y el mío. Su madre nos ha visto. Se lo ha pedido. Lo mismo que a nosotros nos ha pedido “haced lo que Él os diga”. Y ¿qué nos ha dicho Cristo? Amaos. Amaos como yo os he amado.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola