¿DÓNDE TE HAS METIDO?

”Y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos.”

Me maravilla siempre esta fiesta que la liturgia nos propone en el domingo dentro de la octava de Navidad. Me maravilla porque muchos se dedican hoy a mirar cómo su familia debe ser como la familia de Nazaret. Después de tantos años celebrándola, muchos vienen con la misma cantinela de querer ser o por lo menos aparentar ser como la sagrada familia. Y yo, que los conozco, los miro y sé que ni la mujer está llena de gracia, como María, ni el marido es el casto y humilde José. Y pienso para mis adentros: ¡vais listos! Ojalá fuerais así, pero no lo sois.

No viene la Iglesia a fastidiarnos la Navidad diciéndonos mira cómo es la familia de Cristo, que la tuya no es así. No, en absoluto. Dios en esta fiesta quiere mostrarte su amor hasta el punto de decirte dónde lo puedes encontrar si lo busacas.

¿Lo estás buscando? ¿Buscas a Jesús o no? Porque a lo mejor lo estás buscando en el lugar equivocado, como José y María, que lo buscaban en la caravana, porque además creían que Él estaba con ellos. A lo mejor aquí hay muchos que piensan que tienen a Jesús en su vida, porque son súper católicos y buenísimos. Hombre, ponte a mirar un poco a ver si Dios está o no en tu vida, que igual te llevas una sorpresa como se la llevaron María y José. Que no estaba allá. Que estaba en el templo.

Porque hemos celebrado la Navidad, han pasado ya 4 días, y puede que el niño Jesús ni ha nacido en tu vida, ni está por ningún lado, ni se asoma en tu vida en nada. ¿Qué hago entonces? Mira, sal corriendo, vete a Jerusalén y allí lo encontrarás.

Jerusalén, la comunidad cristiana, la Iglesia. Allí está Cristo, para que tú puedas verlo, para que tú puedas encontrarlo, para que puedas buscarlo. Porque necesitamos encontrarnos con Cristo urgentemente y si no lo hacemos la Iglesia morirá. Tenemos que tener la experiencia de Job: antes te conocía de oídas, pero ahora te han visto mis ojos.

¿Y dónde vemos a Cristo? En el amor de Dios en tu vida. Y el amor de Dios está en tu familia, que no es perfecta, que seguramente no es ni como tú quisieras que fuera, que a lo mejor quieres la familia del vecino, porque no sabes cómo es el vecino, ya te lo digo, ni su mujer ni sus hijos. Tu familia es maravillosa porque en ella se manifiesta el amor de Dios. Y si no lo ves pide al Señor que te abra los ojos, como se los abrió al ciego. Sólo Él puede hacerlo.

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!