MARANATHÁ
”...las estrellas caerán del cielo...”
Puede que hayas perdido el norte. Puede que te sientas un poco desorientado. Levantas la vista en torno y descubres que este mundo te ofrece poquitas cosas; que está despedazado, que se rompe; que el hombre de este tiempo ha perdido el corazón, que hay a tu alrededor muchos engaños y hasta quien se aprovecha de la desgracia ajena; que hay mucha corrupción y poca caridad; que el tiempo pasa y este mundo no cambia, que sigue habiendo pobres y hasta hambre; que ya nada es auténtico y hasta la inteligencia se ha vuelto artificial.
Puede que mires hacia adentro y descubras lo mismo. Nada parece tener sentido. Ya no sabes qué hacer con tu vida, ni con tu matrimonio, ni sabes qué hacer con tu trabajo ni con tus hijos, ni con la cesta de la compra que ya resulta difícil llegar a fin de mes. Y no te digo nada si te has puesto cadenas y no sabes qué hacer con tu alcoholismo, o con tus adulterios, o con tus robos,… todo es un caos.
Las estrellas han caído del cielo. Las estrellas que aquellos navegantes de otras épocas orientaban, guiaban, señalaban la ruta que iban siguiendo hasta llegar a puerto, han caído del cielo. Y ya solo ves nubes y hasta dudas que detrás esté el sol.
Ánimo, pues. Porque hoy este evangelio te anuncia lo más grande: allá en tus dudas, allá donde no puedes, donde todo es tiniebla, donde el sol se ha apagado, donde tu confianza se ha minado, donde ha desaparecido tu esperanza, allá donde parece que tu vida termina, viene Cristo.
Porque tú te creíste que Dios iba a quererte cuando eras bueno. Que Dios solo vendría en tu rescate cuando eras bueno. Y has vivido engañado, y has vivido engañando. Y te has dado a ti mismo un certificado de buena conducta porque la mala es tu mujer, el malo es tu marido, o es tu jefe, o ese hijo que no te hace ni caso, o el cura o el alcalde, pero tú no. Tú siempre has sido bueno. Pues te digo una cosa: si aún te crees bueno la iglesia no es tu sitio, porque no ha venido el Señor a salvar a los justos sino a los pecadores.
Y sí: Cristo vendrá a tu vida cuando peor estés. Cuando ya no haya estrellas, cuando lo hayas perdido todo, cuando todo es un caos, Él llamará a tu puerta. Que sepas que está cerca. Déjale entrar sin miedo. Eso es la conversión.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola