EL PODER DE DIOS

”Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.”

El martes pasado en la “lectio divina” con el grupo de Maranathá utilizamos este evangelio. ¡Qué grande la Virgen! ¡Cómo alegra el corazón del que se acerca a ella con sencillez! Durante la “contemplatio” me vinieron al corazón tantos ángeles que han pasado por mi vida en momentos bien distintos. Mensajeros que siempre desconciertan porque no son como uno esperaría cuando piensa en un ángel pero que vienen con palabras del cielo:

Animo, que el Señor está contigo. Que no eres una hoja de las que se lleva el viento, sino un ser creado a imagen y semejanza de Dios. Dios te ama. Ni un segundo de tu vida pasa de largo ante la mirada amorosa del Padre. Dios te ama hasta el punto de enviar a su Hijo al mundo, en una carne igual a la tuya, para vivir tus mismos problemas, excepto el pecado, hasta la tentación. Para entrar en la muerte y vencerla.

No sólo Dios te ama, sino que te convoca a ser hijo suyo. En tu propia vida va a engendrarse un hombre nuevo que encarne y anuncie en el mundo la salvación de Dios. ¡No tengas miedo!”

Estoy convencido de que pasan también por tu vida aunque a lo mejor estabas un poco despistado, como yo tantas veces. Y seguro que, si los has encontrado, piensas lo mismo que yo: ¿a mi edad va a salir de aquí algo nuevo? Si “no conozco varón”, si soy un desastre.

Pues sí, Él tiene poder. Es más. Es el único que tiene poder. ¿Crees de verdad que el Señor de ti puede hacer un hombre fiel a su mujer o una mujer fiel a su marido? ¿Crees que puede hacer de ti una persona generosa? ¿Crees que puede hacer de ti una persona que pone la otra mejilla, que no se resiste al mal? ¿Crees que puede nacer en ti Cristo? Yo creo que sí, pídeselo.

Es la fe lo único que puede cambiar tu vida. Por eso no pierdas el tiempo pidiendo al Señor salud, dinero y amor. Solo la fe puede salvarte. Porque solo con fe puedes amar. Y cuando amas eres feliz. Pídele al Señor la fe y deja que Él vaya haciendo todo lo demás. Hágase, dice María. Hágase según tú dices.

María es la Inmaculada. La mujer en cuyo seno la Palabra hecha carne será Jesús. Y la Iglesia es y será la mujer perseguida por la Bestia con poder de engendrar en ti por la fuerza del Espíritu Santo un hombre nuevo. Hágase.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola