LA VERDAD DE TU VIDA

”Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”

Último día del tiempo de Navidad con esta fiesta del Bautismo del Señor que es sin duda la fiesta de nuestro Bautismo. ¿Por qué? ¿Qué te ha sido entregado en el Bautismo que es tan importante como para recordarlo siempre?

Se te ha dado nada menos que el Espíritu Santo, que dice san Pablo que siempre da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Ahí es nada. Porque dudar de la paternidad de Dios es la verdadera tragedia de la humanidad entera. Por eso esta voz del cielo que aparece en el evangelio es una palabra para nosotros: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”. Es la palabra que nos dice la verdad más plena, la más auténtica. Eres el preferido del Señor. Él te ama.

Por eso déjate enamorar por Él. No tienes que hacer nada, Él ya te ama. Déjate enamorar. Porque se te abrirá el cielo, el mismo cielo que el mundo te ha cerrado cuando te ha dicho que no puedes ser feliz viviendo como estás viviendo: enfermo, o con esa mujer, o con ese marido, o aguantando a esos hijos que no te traen más que disgustos. Sí. El mundo sigue empeñado en que vivas con el cielo cerrado.

Hoy Cristo es bautizado en el punto más bajo del planeta, a 400 metros bajo el nivel del mar, la depresión del Jordán. Hoy Cristo baja a lo más bajo de tu vida para decirte que te ama. “Yo te amo, te amo con esto que te doy, con lo que estás viviendo”. Y el cielo se te abre. Y todo está bien hecho.

Todos tenemos necesidad de que el Padre envíe sobre nosotros el Espíritu Santo, que aletee sobre nosotros como lo hizo en las aguas de la creación, para tener la posibilidad de empezar de nuevo una vez más. Para poder enamorarnos de Cristo, para que todo en nuestra vida tenga sentido, todo lo que Dios nos da, para que podamos ser felices.

Hoy tú puedes bajar a la altura del otro, a menos cuatrocientos metros o a lo que sea, donde está el otro. Hoy tú puedes bajar con Cristo al infierno del otro, de tu marido, de tu mujer o de tu hermano. Sí, a la altura del otro que no te quiere. Es más, te desprecia, parece que te odia. Hoy tú puedes bajar con Cristo, porque es lo que Él ha hecho contigo. Ha bajado a lo más profundo del planeta y se ha colocado como un pecador más. Él, el inocente, el justo, quiere pasar por uno de tantos para poder estar contigo porque te quiere. Eres su preferido.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola