¿PARA QUÉ SIGUES A CRISTO?
”¿Qué queréis que haga por vosotros?”
Seguro que has juzgado alguna vez la actitud de Santiago y Juan. Seguro que has pensado mal de ellos, has creído que solo quieren poder. Pero le piden al Señor algo impresionante: queremos estar contigo en tu gloria. ¿Es acaso eso malo? ¿No quieres tú estar con Cristo en su gloria? ¿Cuál es su gloria?
La gloria de un hombre es lo que le hace grande, su esencia, su peso específico. ¿Qué es lo que a ti te hace grande? ¿Cuál es tu gloria? Porque la gloria de Dios es Cristo en la cruz, amándote hasta el extremo. Y a su derecha y a su izquierda, en la cruz, había dos ladrones. Para ellos estaba reservado aquel puesto que pedían los Zebedeos.
¿Seréis capaces? — Les pregunta después. Como si les dijese: ¿queréis entrar al cielo? Porque yo os lo voy a abrir. Él dará su vida en rescate por todos. Por eso tú y yo hoy estamos llamados a acoger el amor de Dios hoy, porque podemos vivir el cielo en lo que estemos viviendo, sea lo que sea. No porque seamos mejores que nadie, o porque no hayamos ya convertido de una vez para siempre. No, absolutamente. Sino porque Él nos lo abre.
Él es el que ha dado su vida por ti para hacer posible que tú des la vida, que seas cristiano de verdad. Cristo te lleva a ser generoso, a vivir en castidad, a morir por el otro, a perdonar al otro, a perdonar de verdad. Si no tienes a Cristo no, no puedes hacer nada.
¿De verdad tú quieres seguir a Cristo hasta la cruz, sabiendo que ahí está la vida? ¿O tú quieres seguirle para tener poder, para ser alguien, para ser más? Porque seguir a Cristo nos va a llevar a ser pisoteados, despreciados, a correr su misma suerte, a beber su mismo cáliz.
Si hoy has pensado mal de Santiago y Juan es porque tú también quieres estar siempre por encima del otro, por encima de tu mujer o de tu marido, por encima de tu jefe, por encima del otro, siempre por encima del otro, siempre queriendo los primeros puestos.
Pues que sepas que el primero es el que ama, y el último también. El que puede donarse, el que puede comprender, el que tiene misericordia, el que perdona. El que tiene a Cristo.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola