HERODES
”...va a buscar al niño para matarlo.”
Interesante la Navidad porque es actual, porque no es un cuentecillo como el de Dickens o como tantos otros. No. Es el pan nuestro de cada día. Herodes, la imagen del poder de aquel momento, quiere matar al niño. Ha pretendido engañar a los magos, pero Dios se ha empeñado en defender la familia.
Es la historia de siempre cuando el Estado se empeña en mangonear lo que no le pertenece: la familia. Y es que el poder se siente en la obligación de liberar al pobre ciudadano del concepto de familia que proclaman hoy el Eclesiástico y la carta a los Colosenses, donde cada miembro ha de crucificar su vida para que los otros vivan. Y lo hace como la serpiente en el paraíso, bajo capa de bien, como Herodes, pero con el único fin de condenar al hombre a vivir produciendo riqueza privándose de los hijos. Y es que el Estado es siempre un obstáculo enorme a superar por el hombre y la familia.
Hoy uno puede casarse con su perro o con su gato, e incluso puede casarse consigo mismo, pero mirar la estampa que hoy presenta la Iglesia resulta escandaloso. Dentro de poco tiempo prohibirán a la familia inspirarse en la Escritura, porque el poder de turno habrá pontificado no sé qué truculencias sobre la cultura judeo-cristiana, con tópicos manidos sobre antifeminismo, opresión y tabúes. Nada nuevo. El Herodes de turno que va ganando el terreno a la Iglesia generando dolor y sufrimiento, y poblando los años de soledades.
Hoy celebra la Iglesia a la familia santa, la que nos fue mostrada en Nazaret. Y también a la tuya. Sí, ya sé que tu marido no es san José, ni tu mujer es la Virgen María. Sí, ya sé que tus hijos lejos están de ser el niño del pesebre. Pero aquella familia es santa porque en ella está Cristo.
Pues así es tu familia. Aunque tu suegra no te pueda ni ver, aunque os tiréis los trastos a la cabeza y andéis siempre a la gresca y después os tengáis que pedir perdón una y mil veces, aunque tu hijo esté metido en mil follones, si allí está Cristo también tu familia, tan rara como es, es santa.
Por eso lo que necesita tu familia no es que tú seas san José ni tu mujer la Virgen María. Lo que necesita tu familia es a Jesucristo que perdona y ama siempre. Que Dios consiga hacer hoy de tu familia el lugar donde amar y ser amado, donde el otro es Cristo.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola