DIOS-CON-NOSOTROS

”...esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo.”

Un rey, Acaz, imagen y figura del hombre que prefiere confiar en su inteligencia y en sus fuerzas, en su capacidad de negociar, antes que confiar en Dios. Y Dios, que es fiel le dice: pues yo mismo te daré una señal, la Virgen da a luz un Hijo, y se llama Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.

Impresionante esta figura en el momento que vivimos, que no es muy diferente de todos los que ha vivido la Iglesia. Gente, mucha gente derrotada, caminando como si fuesen ya los últimos de Filipinas; jóvenes sin horizonte metidos en relaciones que les ha dado por llamar líquidas; matrimonios que se rompen con la fragilidad del cristal; una sociedad donde todo vale, sin sentido ninguno del pecado y sin necesidad ni experiencia del perdón… un mundo tan satisfecho de sí mismo como Acaz, aquel rey de Judá.

Y Dios, igual que entonces que envía una señal: Dios-con-nosotros. El llanto de un niño en un establo pronto iluminará las tinieblas del mundo. Dios sigue actuando: el Dios que eligió a Abrahán anciano y a Sara estéril para ser padres de muchedumbres, al derrotado Jacob para ser “Fuerte con Dios”, a un pueblo de esclavos para romper el cerco de esclavitud del faraón egipcio. El Dios que, a lo largo de la Escritura, se empeña en que mujeres estériles alimenten con sus hijos la esperanza de un pueblo.

No tengas miedo alguno. Estate atento para ver dónde nace la vida y renace la esperanza. Dios sabe que no puedes amar y viene a amarte. Dios ya ha visto tu vida y te conoce. Y aunque tengas tu vida hecha un establo Él quiere venir a ti. Él quiere obrar en ti como obró en el seno de María. No necesita que tú hagas un esfuerzo, un sacrificio de ningún tipo, ninguna obra grande. Solo tienes que acogerlo. Acoger su Palabra.

Tiempo de gratuidad la Navidad. Por eso nos atrapa el corazón. La gratuidad: que no tienes que hacer nada, que todo lo hace el Señor. Porque la vida viene de Dios, y surge dónde y cuando Él quiere. Él la da gratis. Por eso estate atento.

No tengas miedo si Dios quiere hacer brillar su poder y manifestar en ti su gloria. La Navidad sigue siendo un signo maravilloso para la Iglesia que no necesita casarse con nadie ni con nada, como Acaz, para que Dios haga nuevas todas las cosas.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola