LA VERDAD PLENA

”...el Espíritu de la Verdad os guiará hasta la verdad plena.”

Todos creemos tener la verdad. Todos creemos saber cuál es la verdad. Pero hay algo que nos falta. Cuando peleas con los tuyos es porque tienes la verdad, cuando discutes, crees tener la verdad. Cuando hablas mal del otro es porque tú tienes la verdad. Le suelo decir yo a los que se confiesan de pecados contra otros...pero tienes razón, ¿a que sí? Claro que sí, padre, me suelen responder. Y ¿cuál es la verdad? Esta misma pregunta le hizo Pilato a Jesús, que le había dicho he venido al mundo para dar testimonio de la verdad. ¿Qué es la verdad? Y Jesús guarda silencio.

Pero es un silencio que habla. Que yo cargue con esta injusticia, es la verdad. Que yo dé la vida por ti, es la verdad. Que resucite por ti que me llevas a la muerte, es la verdad.

Hoy celebramos la Santísima Trinidad. Y mira tú por dónde… Dios no se ha revelado para que lo entendamos, o para que aprendamos mucho de Él, o para que te aprendas la Escritura, o su forma de actuar, no. Dios se ha revelado para amarte, para hacer de ti un hombre libre, sacándote de la esclavitud del pecado, para redimirte. Para eso se ha revelado, y lo ha hecho como Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Dios que por amor crea, que salva por amor y que santifica en el amor. Ojalá que podamos hoy experimentar que Dios es amor. No hay mucho más. Así de sencillo y así de complejo. Porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

Hoy me he acordado de Pepe, un chaval que se confirmó hace dos años. No hay hombres buenos y hombres malos, les comentaba un día. Para Dios todos son buenos, creados a su imagen y semejanza. Y me decía, pero Patxi, hay auténticos monstruos. Y le decía yo, hay hombres buenos engañados por el demonio. Pero basta que a ese hombre engañado por el pecado le toque un instante el amor de Dios para que su vida cambie. Y ese hombre podemos ser tú y yo hoy.

Por eso el Señor quiere llevarnos a la verdad plena. Amar es la verdad. Odiar no es la verdad. Guardar rencor no es la verdad. ¿Tienes hoy rencor a alguien? ¿Guardas odio en tu corazón? No pasa nada, no tienes este amor, no estás en la verdad. Ánimo, que el Espíritu Santo, un día, te llevará hasta la verdad plena.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola