UNA JORNADA DE 50 DÍAS
”...el día primero de la semana.”
Completamos un ciclo pascual, una jornada que empezó cuando las mujeres fueron al sepulcro al amanecer del primer día de la semana. Hoy, al anochecer de aquel día, el día primero de la semana. La Pascua. Como un solo día donde el Señor se nos muestra resucitado, con poder, que nos invita a vivir siempre en este primer día de la semana, en el domingo. Vivir como hijos resucitados de Dios, como portadores, templos, del Espíritu Santo que nos lanza a vivirlo todo de una manera nueva.
Sí, hermanos. Hoy el Señor nos regala el Espíritu Santo. No viene con violencia, ni con imposiciones, entra suavemente, venciendo tus barreras, tus puertas cerradas, y te trae la paz.
Hoy la Iglesia reza la secuencia de Pentecostés. Maravillosa. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, el que se ama solo a sí mismo; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Cómo no desear este Espíritu Santo. Este defensor que nos da fuerza, que nos da vida, que viene a potenciar nuestra fe. Para que podamos pasar por la vida perdonando los pecados. Sí, así es. Esto no lo dice para los curas, que podemos confesar, lo dice para todos. Porque si tú tienes el Espíritu Santo puedes perdonar. Esa es la mayor prueba de que el Espíritu Santo está contigo, que puedes perdonar una ofensa, o cargar con una injusticia sin guardar rencor en el corazón. Puedes perdonar.
No necesitas otra cosa en tu vida, sino este espíritu que te hace valiente, que te permite amar. ¿Por qué no puedes amar a tu mujer? Porque tienes miedo de amar, porque amarla a ella significa morir a ti mismo. ¿Por qué no amas a tu marido? Porque tienes miedo de dar la vida. ¿Por qué no puedes vivir en castidad? Porque piensas que te mueres y no te das cuenta de que en ello está la vida.
La Iglesia te entregó el Espíritu Santo el día de tu bautismo para que fueras valiente, para que puedas amar dando la vida, para que puedas perdonarlo todo haciendo un bien enorme no solo a quien perdonas, sino a ti mismo.
Ánimo, que el Espíritu Santo nos dé su gracia en este día. Que el Señor vaya haciendo su obra poco a poco en nuestra vida. Él, que nos ama, que nos perdona, que nos quiere, va poniendo poco a poco ese mismo amor en cada uno de nosotros.
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola