DÍA DE LA CARIDAD
”Dadles vosotros de comer.”
Me maravilla cada vez más cómo Dios hace la historia y cómo va educando a los hombres en cada tiempo, poco a poco, sin prisa ninguna, para llevar a todos a la verdad, para llevar a todos a Cristo. Todo lo demás ha pasado. Ha pasado Grecia, Roma, Egipto, civilizaciones, culturas, religiones, todo.
Esto es un poco lo que celebramos. Dios a hecho algo grandioso, no se ha quedado en un templo, en un rito, en un culto, en unas piedras muy bonitas… Dios ha hecho algo enorme: amarnos a través del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Por eso no hay motivo para la tristeza. Estamos en el camino de la alegría. Hemos recibido una noticia maravillosa que nos rescata siempre: que Dios nos ama.
Por eso el Señor te dice hoy a ti lo mismo que a los discípulos: dadles vosotros de comer. ¿A quién? A tu esposo, a tu esposa, a tus padres, a tus hijos, a tu jefe, a tu vecino del quinto, a tu hermano que ya no te habla, al que te ha puesto un pleito y te ha llevado a juicio...dadles vosotros de comer.
Y ojalá que tú tengas la experiencia de los apóstoles. ¿Nosotros? ¿Saciar el hambre de nadie? ¿Colmar el corazón del otro? Pero si no podemos, si no tenemos nada. Esta es la pedagogía del Maestro. Sin mí no podéis hacer nada. ¿Ves tu pobreza? Fantástico. ¿Has descubierto ya que eres débil, que no te puedes fiar ni de ti mismo? Estupendo. ¿Has descubierto ya que no eres santo, que no eres el mesías esperado, que no puedes amar al que te ha hecho un daño? Fenomenal. Porque eso te llevará a Cristo y con Cristo podrás saciar al otro.
Porque…¿qué necesita el otro? Solo una cosa, el amor. Pero sin Cristo no podemos amar. Tenemos solo cinco panes y dos peces. Sin Cristo no podemos perdonar, ni dejar una esclavitud, no puedes saciar a nadie porque ni siquiera puedes saciarte a ti mismo. No puedes darte al otro, entender al otro, donarte al otro, morir por el otro.
Por eso el Señor viene hoy a ayudarnos. Amaos como yo os he amado, y nos da su amor partido, multiplicado ya, para que tú lo lleves, para que tú puedas saciar al otro, no con lo tuyo, sino con todo lo que el Señor te da.
Ojalá que podamos experimentar todos el amor de Dios, Él nos amó primero, para que cada día de nuestra vida sea de verdad el día de la caridad. ¡Feliz fiesta del Corpus!
Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola