YO LO SÉ. ¿TÚ LO SABES?

”Haced lo que Él os diga.”

Tenemos unas ayudas maravillosas. Dios nos ha visto tan pobres, tan débiles,… ha visto que queremos hacer el bien y es el mal el que se nos presenta, que nos ha dado un montón de ayudas. La Virgen María es una ayuda concreta.

No es una idea para que nos sintamos más no sé cómo. No, en absoluto. La Virgen María existe y nos ayuda. Yo he experimentado cómo me ayuda en mi ministerio, me ayuda a llevar esta misión adelante, a no tirar la toalla, a no buscarme una novia. Me ayuda rezar el rosario, me consuela en lo profundo, me ayuda en la castidad porque tengo tentaciones. Y el Señor me ayuda a través de la Virgen María. La Virgen intercede por mí y yo lo sé. Sé que está detrás de mí, detrás de mi vocación, sé que está ahí y me ayuda.

Es una maravilla tener a la Virgen como una madre. Todos tenemos buenas madres, pero la Virgen es la mejor madre que podemos tener. Porque una madre consuela al hijo, lo ayuda, lo lleva, lo aconseja, si el niño llora está con él, si está alegre está con él,... vive lo que vive el hijo. Le da la comida, lo acuesta,… Una madre es con la que uno siempre puede hablar de sus problemas. Pue habla con María hoy de tus problemas. Reza el rosario, y a la mitad del rosario paras, allá por el segundo o el tercer misterio, y le cuentas a la Virgen todos tus afanes, todos tus problemas. Y ella te va a ayudar. Ya verás que sí. Te lo prometo. Ella es una buena madre.

No podemos nosotros cambiar el agua en vino. Cristo quiere cambiarnos completamente, algo impensable. Convertirnos en todo lo contrario a lo que somos hoy. Pero se lo tiene que pedir su madre. Ya sabe ella que tú no tienes vino, que te falta alegría, que tu vida no tiene sabor, que estás lleno de pecados. Porque has llenado tus tinajas de agua y ya no cabe más. Insípida, sin color, sin sabor. Así está tu vida y así está la mía.

Pues en el monte de tu vida, en tu Valvanera particular, allá donde el miedo ha vencido a la esperanza, donde los problemas te saben a angustia, en tu cruz pesada, donde ya no puedes, donde no hay salida, donde todo es oscuridad y abismo, donde solo hay agua, es donde el Señor a través de la Virgen hará el milagro. Y te dará el vino que te falta, la alegría colmada y la esperanza. Ánimo, pues, no temas. La Virgen, madre de Dios y madre nuestra, te está esperando.

Patxi Silanes Susaeta
Párroco de San Ignacio de Loyola