Cuando nos manchamos la ropa, la metemos en la lavadora y se limpia. Cuando nos manchamos la cara, o el cuerpo, una buena ducha nos deja como nuevos. Cuando tenemos la habitación desordenada, un pequeño esfuerzo y todo recogido. Pero, cuando nos manchamos el corazón porque hemos actuado mal, ¿cómo podemos limpiarlo?
Jesús nos deja un sacramento para ello: la Confesión.
Vamos leyendo, escuchando y contestando la siguiente ficha que nos va a hablar de la reconciliación. Recuerda: si tienes algu-na duda, pregúntasela a tus padres o también puedes preguntar a tu catequista o al cura de tu parroquia.
Antes de vuestra primera comunión también haréis vuestra primera confesión. ¿Por qué crees que es un sacramento muy unido a la Eucaristía? (Háblalo con tus papás).
5 pasos para una buena confesión:
1. Examen de conciencia.
2. Dolor de mis pecados.
3. Propósito de enmienda.
4. Decir los pecados al confesor.
5. Cumplir la penitencia que me fuera impuesta.
Para ir preparando tu primera confesión te invitamos a que vayas haciendo estos días un examen de conciencia un poco más profundo. Aquí te dejamos una serie de pautas que te pueden ayudar. (Puedes escribirlo en una hoja y el día de tu confesión llevarla para que te sirva a la hora de hablar con el sacerdote).
Hemos hablado de Fiesta del perdón y celebración de la reconciliación. Elabora un cartel en el que invites a participar a la gente de este sacramento: inventa un lema, pon una imagen bonita… Cuando lo termines manda una foto a tu catequista.
Escucha este pasaje del evangelio de San Marcos (Mc 15, 1-15) y haz un dibujo de él. Luego mándaselo a tu catequista.
1.- Jesús mandó a los Apóstoles que, en su nombre, perdonasen los pecados.
2.- Los sacerdotes, en nombre de Jesús y de la Iglesia, perdonan los pecados en el sacramento de la Reconciliación.
3.- Te espero este domingo en misa y sé bueno.